Mi pequeño en su propio mundo

¡Tu hijo no habla! – me dijo una compañera de trabajo que no conocía a mi hijo. ¿Has ido a un especialista? – Pregunta incómoda ya que no es la primera vez que me lo dicen.

Mauricio tiene 4 años y no habla, bueno, nosotros lo entendemos… Pide agua diciendo «gua», me llama con un grito específico, cuando le duele algo llora y usa otros sonidos que hacen que podamos comunicarnos con él.

Esta situación se observa muchas veces. En algunas, los padres son conscientes que su hijo «no es igual a los demás de su edad» o «no es igual a su hermanito mayor» entonces vuelcan su atención y su preocupación en ver cuál es la situación que está generando esta falla de lenguaje. En cambio, otros padres evitan dar oídos a estos comentarios justificando que «mi mamá me dijo que yo hablé a los 5 años», «es igualito a mi, no le gusta hablar», «no le gusta hablar con extraños» o «los niños demoran más que las niñas en hablar».

Con la primera actitud podemos llegar a soluciones que beneficiarán el normal desempeño y desenvolvimiento del niño en su desarrollo futuro. Pero con la segunda, solamente habremos perdido un tiempo valioso para iniciar su intervención.

«¿Qué hace el especialista?» Es la pregunta que le hice a mi amiga para saber cómo ayudar a mi Mauricio; ella, que conoce del tema, me comenta que deberá pasar por una evaluación integral con el fin de descartar posibles diagnósticos en los cuales podría «encajar».

«¿Cuáles podrían ser? Le pregunté, con miedo a su respuesta, me dijo podría ser un Trastorno específico de lenguaje (un tipo lenguaje selectivo o retraso en el lenguaje), también podría estar asociado a un TEA (Trastorno del Espectro Autista). 

Es importante observar a nuestros hijos, sobre todo en los primeros años de vida y ser conscientes que hay algunas características que podrían no encajar dentro de la norma y que nos alerte de un posible trastorno. 

En algunos casos podría tratarse de un pequeño desfase, por eso la importancia de hacer el seguimiento desde muy pequeño, pero en otros, podríamos hablar de situaciones más complejas que al ser abordadas en la primera edad, podemos llegar a resultados tan favorables que le brinden los mecanismos de compensación para poder dar respuesta oportuna y pertinente a estas necesidades.

Decidí visitar a un especialista y efectivamente me recomendó una evaluación psicopedagógica. Llevé a Mauricio a varias sesiones. Lo vi tranquilo, observador y colaborador pero su mirada nunca se dirigió a las personas con los cuales tuvo contacto. Allí reparé que Mauricio no fijaba la mirada cuando conversaba con alguien, incluso conmigo.

El resultado de la evaluación me tenia muy preocupada y nerviosa porque sabía lo que me iban a decir.

Según los resultados la presunción diagnóstica es TEA y es el momento oportuno para abordarlo. Tuve miedo… me sentí perdida por un momento, hasta que me hicieron ver que Mauricio era igual a los otros chicos pero quizá, tenia una forma peculiar de comprender la vida y nosotros debemos darle las herramientas para que la comprenda. 

¿Qué sucede en el caso de los otros padres que consiguen llevar a sus hijos a la evaluación pero la reacción del niño difiere a la de Mauricio? Reacciones como llorar, tirarse al piso, morder, pegar y que los resultados de las evaluación den la misma presunción diagnósticos del trastorno del aspecto autista (TEA).

En estos casos se recomienda que el niño inicie su escolaridad en un Colegio Especial en cual dará respuesta a sus necesidades y se trabajará en base a sus fortalezas. El objetivo es que el niño adquiera las conductas básicas para desenvolverse satisfactoriamente en un colegio regular: control, comunicación básica (oral o gestual), control de impulsos, eliminación de gritos , llantos, respeto a un horario, etc., y que no presente conductas de frustración o enojo por no lograr que las personas lo comprendan.

En caso que los resultados sean los esperados, podríamos continuar su escolaridad en un colegio regular con el apoyo del equipo SAANEE (Servicio de Apoyo y Asesoramiento a las Necesidades Educativas Especiales).

Autoras del artículo:

  • Fabiola Betancourt Kanashiro (Licenciada en Educación Especial y Lenguaje y Comunicación)
  • Giuliana De Lorenzi Suárez (Especialista en Educación Especial CEBE Ars Vita)
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